Al compartir esta pregunta, advierto que no soy neutral y trato de exponer para que cuestionen conmigo mis razones al respecto.. Y es que, me acuso, pues yo también estuve allí. Qué le voy a hacer si soy así de preocupado, de ingenuo o simplemente de tonto, que dirá ese mandamás de las eléctricas. En fin, tiene que haber tontos que paguen para que haya listos que, pasando o no por las puertas giratorias, que se lo lleven. Pues de eso se trataba cuando nos reuníamos en muchas plazas de bastantes poblaciones de Españas. Así que empecemos por allí para luego explicarnos, a mí también lo que ha pasado después y si algo en claro se puede sacar de toda aquella movida.
Creo adecuado empezar por lo de gente variopinta que decía arriba. Así era, pues en aquellos corros podías encontrar personas: mayores y jóvenes, casi iletradas o universitarias, paradas y con trabajo precario o estable, novatas o más experimentadas, simplemente curiosas o con mayor implicación en los problemas del común,…. Lo que si podíamos concluir en aquellos corros es que poca gente o nadie, quedaba indiferente ante las grandes cuestiones que allí se empezaban a tratar. Sí que se notaba pronto en gran parte del personal falta de habilidad y costumbre para participar escuchando y replicando en su momento, así como la falta de destreza para ayudar a superar ese inconveniente por parte de las personas más experimentadas. Porque se fueron habilitando con desigual éxito recursos para atenuar esos problemas, la duración fue mayor en unos u otros lugares. Lo que sí se puede asegurar es que, en casi la mayoría aquellas acampadas o encuentros, si que se llegaron a formular, aceptar y divulgar con gran audiencia en la sociedad un mínimo análisis de los problemas que aquejaban, y que yo opino que siguen afectando, a la convivencia en España. Eso de “no nos representan” o “no hay pan para tanto chorizo” es algo innegablemente vigente hoy para cualquiera que no sea muy sectario. Lo del desprestigio de los políticos es algo palpable. Empezando por el Jefe del Estado que tuvo que dimitir para evitar mayor vergüenza a la monarquía o siguiendo por el gobierno que hubo que desalojarse por la corrupción que no se limpia en el partido que lo sustentaba. Podemos lamentar también que, esa derecha aquejada en su conjunto de corrupción tilde de ilegítimo al gobierno salido de la necesaria y democrática depuración.
Los poderes establecidos y merecedores de ese generalizado reproche, visto un mínimo reconocimiento inicial, tras el cierre de sus filas e instancias favorables, lanzaron el reto. Pedían a ese colectivo tan plural a que pasara por las urnas. Era harto difícil para aquella gente variopinta con dispareja ideología, pese a los aprendizajes y acuerdos compartidos, convertirse en una candidatura alternativa a la política dominante. A pesar de ello, se aceptó el envite. Tras la lógica deserción de personas que, compartiendo el reproche a los principios señalados pero no otros, o por menor implicación, empezaron a desertar. Así surgió Podemos, improvisado para las primeras elecciones, las europeas, sorprendiendo, aun así, con un buen resultado. Poco tardaron los elementos del poder que, “no nos representan”, en aunarse ante el peligro enunciado.. Se puede recordar aquella frase de nos opondremos por todos los medios, en el parlamento, en los medios, en la calle, en la justicia y en la economía. Y a fe que lo han ido cumpliendo. Los poderes económicos, que no pasan por las urnas, el Sabadell financiando un “Podemos de derechas”, el Santander, con más descaro que otros, mostrando su oposición a que Podemos entrara en el gobierno. Las tres derechas han salido a la calle mostrando la apropiación de la bandera y últimamente hasta de la Constitución que en sordina y o con más claridad cada día más incumplen. En la justicia, al menos con el incumplimiento constitucional en la renovación del Poder Judicial. Del poder económico y mediático sería largo hablar tanto en los medios de titularidad pública o privada. Rechacemos la persecución a la continuidad del 15M: U. Podemos.
Por supuesto que de la venida a menos del 15M no es sólo por la persecución inmisericorde en parte señalada. Tampoco la ola reaccionaria que se pasea por EEUU de Trump, la Francia de Le Pen, la Hungría de Orbán,, o Vox aquí, con la penetración en la instituciones como en la Justicia en USA que amenaza a la libertad de aborto. Hay importantes errores, repetimos, achacables a las personas que nos implicamos más o menos en el compromiso de legitimar lo más posible los poderes en esta sociedad. Algo que, por complicado, exigía una corresponsabilidad en el conjunto de los ámbitos y, en consecuencia una autocrítica similar. Fallos estructurales u organizativos para armonizar la militancia o participación menos continuada presencial u on line que se han sucedido sin la continuidad y pautas claras y mínimas para mayor implicación. No ha sido menor el exceso de personalismo o la falta de prudencia o generosidad en determinados momentos, así como la tentación de cubrir en alguna ocasión estos fallos con el roce personal con el ropaje de diferencias ideológicas. En suma, reapareció la fatal subdivisión de la izquierda. Pese a todo ello, no faltó un esfuerzo de unidad.. Tampoco, aunque no se resalte, estuvo ausente la generosidad de la persona más vilipendiada, de cargar con culpas propias y ajenas, para renunciar a cuantos oropeles se le reprochó ambicionar. Escribo esto cuando el emérito ignora con desvergüenza sus delitos. Y en el poder, sólo el gobierno presidido por quien, tras haberse legitimado algo ante “los de las puertas giratorias” mendiga una leve disculpa. Así acaba también este “honroso” mayo.