Hace unas semanas empezaba a escribir sobre la moderación de nuestro actual Presidente de la Junta, pero al expandirme en los aspectos a tocar, valoré que quedaban asuntos para más escritos. Pasa el tiempo, los acontecimientos y el texto que tenía previsto concluir, precisa una revisión y oportuna actualización. Ello no excluye el olvido sobre la supuesta y discutible moderación. Puesto a sopesar el concepto que nos ocupa, “la moderación”, no hay que despreciar, junto a la acepción, aquí tal vez primera, la virtud que en según qué situaciones puede ser oportunísima, otras. No así, por poner un ejemplo, moderar (por restringir) las partidas económicas destinadas al INFOCA en un año que se anuncia cálido y seco, tras varios otros en que los incendios han ido a más, lejos de la oportuna moderación, merece otro término. Tampoco ayudará mucho al concepto de la moderación, o su sinónimo de cortedad, al atender la sanidad y la educación públicas, desatendiendo el notorio deterioro en ambas, así el olvido compensador constitucional que para la segunda prevé el art. 27-4. Disposición que se contraviene dando prioridad a otros tramos o a aquellos ya previstos como de pago.

Recordando el autobombo democrático, si que le vendría bien al señor Moreno Bonilla algo de moderación y fundamento al comparar su pedigrí democrático con el de monsieur Macron. Conviene recordar que el presidente francés, como tantos otros europeos, no se apoyan en formaciones neofascistas, aunque vinieran ya respaldadas por tantos votos como obtuvo en su día Hitler. La verdad es que en España la derecha no lo tiene fácil pasar la prueba del algodón democrático. Las personas de la Violencia, el Odio y la Xenofobia lo explican abiertamente en su programa y con la desfachatez de autodenominarse constitucionalistas. Don Juanma que, aunque por conveniencia esconda las siglas, PP, de su organización, y ésta es la misma de la que se escindieron las personas del colectivo anterior, y como ellas, una gran cantidad de conmilitones comparten, aunque de manera algo más vergonzante el franquismo. Y es que el partido que ahora preside otro moderado de conveniencia, el señor Feijóo. Y es que éste se mostrará claramente moderado si la señora de “las cañas” se lo permite. El asunto de la democracia y constitucionalidad como el de la moderación en el PP, y el de la ropa son algo de conveniencia. Según el contexto lo usan o no. Llegado el caso, lo hicieron una vez “leve” y confusa vez en 2.002, tras lograr que el reconocimiento colectivo se acomodara a sus peticiones y quedara así:”El Congreso de los Diputados reitera que nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y la dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”. Eso es lo más que el PP han admitido en sede parlamentaria, lejos de allí ya lo vemos: Moderados y demócratas cuando y donde convenga, en otras situaciones “ancha es Castilla”.

Antes y ahora la moderación, sinónimo de cortedad, ante la violencia machista era algo de la familia y pegada a la Sanidad. En el nuevo Gobierno ya no se sabe qué Consejería se encarga del problema en Andalucía, donde las víctimas de esa lacra son de las más altas de España. Podemos seguir con otro rasgo de moderación, entiéndase como recorte o eliminación, a pequeña ayuda personal a pensionista. En el asunto de citado personal sanitario, poco más de la obligación de convertir en indefinido la gran cantidad del que era interino. Lo de la ampliación de personal para eliminar las inacabables listas de especialistas y cirugía, mejor se los enviamos a la empresa privada. Luego nos dirán es que no hay personal disponible, sin detallar que aunque se están yendo a donde les ofrecen mejores condiciones laborales. También podemos acercarnos a la Universidad y apreciaremos los recortes determinados para universidad pública andaluza, mientras se aumenta a la privada, hacia donde ha de dirigirse el alumnado. Y hablando de dinero, como parece que no hay donde gastarlo, se le bajan los impuestos, ahora seis mil millones a gente con suficiente renta, mientras se mantienen las carencias señaladas, o en otras como el complemento a la pensión mínima que es de los menores de España. Claro que esa es la “moderación” que hemos votado.