CAMPOS DE OLIVOS. VERDE ACEITUNA

 

Ya enfila noviembre sus últimos pasos  y pronto la ciudad se prepara como cada año, para la campaña.

La lluvia acompaña y el frío de la madrugada comienza apoderarse de nuestros campos.

Las almazaras abren sus puertas y preparan el recibimiento.

Nuestros campos, nuestros olivos, aquellos olivos que cantara y expresara Machado, nos miran desde las lindes esperando sus ramas a ser recogido el fruto que atesoran.

Yo me acuerdo de niña del olor de las almazaras, del alpechín,  del orujo, de los montones de leña. También más mayor cuando recogía los suelos CON  las espuertas.

Hoy todo es distinto, más moderno, mecanizado, pero no olvidemos acercar a nuestros hijos,

lo que es esta tierra y será mañana.

 

DUERME

Los campos se hielan

de escarcha.

Duerme niña.

Duerme.

Hasta la luna se aplaca.

Los olivos hablan

a las estrellas.

Los perros ladran en las esquinas,

suplican, temen las rendijas.

Duerme. Dijo la niebla.

Duerme.

Duerme el cielo con tu guitarra.

Ya viene la sombra frente al parque.

Duerme .

No quiero verte.

Me tiembla la piel en la ventana.

I Rezmo.