El Área Sanitaria Jaén Nordeste ha potenciado el seguimiento de pacientes vulnerables frente al aislamiento generado ante la pandemia del coronavirus. Desde la declaración del estado de alarma, 15 trabajadoras sociales (13 en el ámbito de atención primaria ubicadas en centros de salud de la comarca y 2 en el hospital San ‘Juan de la Cruz’, han trabajado en coordinación entre ambos niveles asistenciales, para el control y seguimiento de los casos. Entre todas las profesionales han colaborado en el seguimiento de 746 personas, entre pacientes infectados por COVID-19, familiares y personas con problemas sociales derivados de la epidemia.

Las trabajadoras sociales son las encargadas en la coordinación sociosanitaria, derivación y apoyo a pacientes en situaciones de especial vulnerabilidad durante la especial situación sanitaria y social generada frente al Covid-19.

Para ello desarrolla un plan de actuación, a través del cual, y en coordinación con el resto de profesionales de los centros sanitarios, realizan el seguimiento de pacientes dados de alta tras su hospitalización, de aquellos que se encuentran en situación de aislamiento domiciliario y viven solos, o de los presentan algún tipo de problemática social o psicológica.

El plan contempla también actuaciones para detectar situaciones de violencia
durante el confinamiento en el ámbito familiar, tanto de género, como a mayores o a personas con discapacidad. Las personas sin hogar, transeúntes e inmigrantes sin recursos, también constituyen otro foco prioritario de actuación.

Atención Primaria

Estas profesionales están trabajando de forma proactiva para encontrar las personas o familias, en las que diversos factores sociales suponen un especial riesgo en la situación de confinamiento como personas dependientes y sus cuidadores; personas que han pasado a ser dependientes durante el confinamiento por un agravamiento del estado de salud; personas con deterioro cognitivo o con trastornos de conducta, que tiene dificultad para entender las limitaciones a causa de la pandemia; que carecen de ingresos para alimentarse por la pérdida de su trabajo o el cierre de sus pequeños negocios; casos sin red de apoyo social; personas que tienen dificultad para acceder a los servicios sanitarios por limitaciones de idioma o culturales; y personas que carecen de medios con acceso a internet, o sin formación para hacer uso de la red.

Junto a ello, se está orientando sobre problemas de malestar emocional, debido al confinamiento, así como a pacientes tras el alta hospitalaria. Junto a ello participan en la coordinación con entidades públicas como residencias y centros de servicios sociales.

Este equipo de profesionales contacta con personas voluntarias que han ofrecido colaborar de alguna forma en estos momentos, y con organizaciones no gubernamentales como, la ONCE, Caritas o Cruz Roja, Protección Civil, que están realizando una importante labor en cuanto a recogida y distribución de recursos.

Las trabajadoras sociales permanecen en contacto continuo con entidades para conocer situaciones de vulnerabilidad social. Asociaciones como NUDIALI, la asociación de Alzheimer, la asociación de enfermos mentales, asociaciones Tréboles y Aprompsi, han quienes han desarrollado mecanismos telemáticos para acompañar y atender las necesidades de sus asociados, y han incorporado videoconferencias y otras actividades grupales como la promoción del ejercicio físico o recomendaciones sobre alimentación y hábitos saludables.

En cuanto a la unidad de trabajo social del hospital, trabajan como enlace entre el paciente, el facultativo y la familia, para la identificación de posibles situaciones de riesgo social al alta, y la identificación de convivientes para la toma de medidas de aislamiento reglamentarias. También se facilita el acceso de los pacientes a utensilios domésticos cuando son requeridos.

Han realizado actividades de mediación e intercambio de información con diferentes, gestionando de forma urgente una residencia para paciente con COVID-19 y su cónyuge tras el alta, si es necesario. Además, colaboran para facilitar el acceso a la medicación de farmacia hospitalaria de pacientes en aislamiento por COVID-19 en la comunidad, junto a la atención al duelo por la pérdida de familiares por COVID-19 de manera telefónica y personalmente.