El seminario «El retorno invisible», celebrado en la iglesia de San Lorenzo de Úbeda, reunió a representantes del mundo empresarial y fundacional para analizar cómo la Responsabilidad Social Corporativa puede contribuir a la protección y promoción del patrimonio cultural.
La jornada, organizada por la Fundación Huerta de san Antonio y AJE Jaén en el marco del proyecto europeo HITTS, puso sobre la mesa la necesidad de construir alianzas entre empresas, instituciones y proyectos culturales.
SAN LORENZO ¿Es posible medir lo que gana una empresa cuando invierte en cultura? ¿Qué diferencia hay entre patrocinar una actividad y comprometerse con un proyecto? ¿Puede la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) convertirse en una herramienta para transformar el territorio? Estas fueron algunas de las cuestiones que centraron el seminario «El retorno invisible. Responsabilidad Social Corporativa: el valor de invertir en cultura», celebrado en la iglesia de San Lorenzo de Úbeda.
Organizado por la Fundación Huerta de san Antonio (FHsA) y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Jaén (AJE Jaén), el encuentro reunió a representantes del ámbito empresarial y fundacional para compartir experiencias y reflexionar sobre las posibilidades de colaboración entre el tejido empresarial y la cultura. Una relación que, más allá de las aportaciones económicas o la visibilidad de las marcas, puede generar beneficios compartidos y contribuir al desarrollo de los territorios.
La jornada comenzó con la conferencia de Manuel Rubia, responsable institucional de RSC del Grupo Avanza, quien defendió que la implicación social de las empresas debe formar parte de su propia estrategia. «Devolvemos a la sociedad lo que la sociedad nos aporta», señaló, recordando que la RSC no puede entenderse como una acción aislada o una simple operación de imagen. En su opinión, las empresas deben apostar por proyectos con continuidad y capacidad de transformación, más que por actividades puntuales. «Preferimos proyectos, no eventos», resumió.
Rubia también puso el acento en una realidad que a menudo se olvida: la responsabilidad social debe ser compatible con la rentabilidad empresarial. «Las empresas invierten en RSC porque ganamos dinero; de lo contrario, desaparece la RSC», afirmó, reivindicando que el compromiso social forme parte de la estrategia y de la identidad de las organizaciones.
La posterior mesa redonda, moderada por Rocío Uceda, de AJE Jaén, contó con la participación de Luis Jesús García-Lomas, de la Fundación Caja Rural de Jaén; Isabel Miralles, gerente de la Fundación Fulgencio Meseguer; Francisco Jesús Casas Escalzo, de Alciser, y el propio Manuel Rubia.
Uno de los asuntos centrales del debate fue cómo medir el retorno de las inversiones en responsabilidad social y, especialmente, en cultura. Los participantes coincidieron en que se trata de procesos cuyos resultados no siempre son inmediatos ni fáciles de cuantificar. García-Lomas subrayó la importancia de identificar qué proyectos generan un mayor impacto y de establecer alianzas en las que las entidades colaboradoras compartan objetivos. «Nos interesa más estar implicados en un proyecto que el hecho de que nuestro logo aparezca», explicó.
Desde la Fundación Fulgencio Meseguer, Isabel Miralles destacó que la identidad y los valores deben estar presentes desde el nacimiento de una empresa y orientar su relación con la sociedad. También defendió la importancia de evaluar los resultados de las iniciativas, aunque sus efectos se manifiesten a largo plazo: «Lo que no se mide no se puede mejorar». En este sentido, señaló que el verdadero valor de estas actuaciones está también en sembrar una transformación que permita revalorizar el tejido empresarial y hacer partícipe a la sociedad de ese proceso.
Por su parte, Francisco Jesús Casas Escalzo defendió el papel de la concienciación y el compromiso como punto de partida para cualquier iniciativa de colaboración. «Lo que se conoce se ama y lo que se ama se pone en práctica», afirmó. Desde la experiencia de Alciser, puso de relieve que el apoyo empresarial a la cultura contribuye también a difundirla y a reforzar la vinculación de las empresas con su ciudad.
El encuentro permitió abordar, además, las diferencias y los puntos de encuentro entre patrocinio y mecenazgo. Mientras el primero suele llevar asociado un retorno más directo en términos de publicidad y visibilidad, el segundo responde en mayor medida a la identificación con unos valores y con un proyecto que se desea impulsar. Una frontera que, como señalaron los participantes, resulta cada vez más difícil de delimitar y que abre nuevas posibilidades de colaboración.
La conversación se amplió finalmente al futuro de la provincia de Jaén. Las infraestructuras de transporte y logística, la capacidad energética para atraer nuevas empresas, el emprendimiento y la necesidad de construir alianzas entre administraciones, universidades, empresas y sociedad civil aparecieron como algunos de los grandes desafíos pendientes. Una reflexión que dejó una idea compartida: la transformación del territorio necesita recursos económicos, pero también personas comprometidas y organizaciones dispuestas a trabajar juntas.
Nuevas alianzas para proteger el patrimonio
El seminario forma parte de las acciones del proyecto europeo HITTS (Heritage Innovation, Territory, Tourism and Sustainability), financiado por el programa Interreg Sudoe 2021-2027, que busca impulsar nuevas estrategias de desarrollo sostenible en los territorios rurales a partir de su patrimonio cultural y natural.
En este contexto, uno de sus objetivos es precisamente reforzar la colaboración público-privada mediante campañas de RSC que sensibilicen al sector empresarial y a otras organizaciones sobre las oportunidades del mecenazgo y su contribución a la protección y promoción del patrimonio. También se trata de explorar nuevos usos para los espacios patrimoniales, capaces de acoger actividades culturales y sociales y generar recursos y oportunidades para su conservación.
La elección de la iglesia de San Lorenzo como escenario del encuentro no fue casual. Su recuperación y transformación en un espacio abierto a la ciudadanía constituyen un ejemplo de cómo el patrimonio puede recuperar su función social y convertirse en un lugar de encuentro, creación y dinamización del territorio.
La reflexión tendrá continuidad el próximo jueves 12 de noviembre con un segundo seminario, titulado «Crear también es futuro. Estatuto del artista, mecenazgo y nuevas formas de apoyar la cultura en Jaén», que abordará las condiciones en las que desarrollan su trabajo los creadores y las nuevas fórmulas de apoyo a la actividad cultural.
Dos encuentros que comparten una misma pregunta de fondo: cómo conseguir que la cultura y el patrimonio cuenten con más aliados, más recursos y más oportunidades para seguir formando parte del futuro de la provincia.










